Ir al contenido
Doç. Dr. Serkan SürücüPedir cita

Lesión multiligamentosa de la rodilla

Nuestros servicios

Respuesta breve

Una lesión multiligamentosa de la rodilla daña al mismo tiempo dos o más de los cuatro ligamentos principales de la rodilla: los dos cruzados y los dos colaterales. Es poco frecuente pero grave y a menudo acompaña a una luxación de rodilla. Como pueden lesionarse la arteria poplítea y el nervio peroneo, requiere una valoración urgente. El tratamiento depende de qué ligamentos estén afectados y en qué grado.

Lesión multiligamentosa de la rodilla

¿Qué es una lesión multiligamentosa de la rodilla?

La rodilla tiene cuatro ligamentos principales: dos cruzados y dos colaterales. Como cuerdas resistentes, estos ligamentos mantienen los huesos alineados y la rodilla estable. El ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento cruzado posterior (LCP) forman una «X» dentro de la articulación y limitan el deslizamiento de la tibia hacia delante y hacia atrás respecto al fémur; el ligamento colateral medial (LCM) y el ligamento colateral lateral (LCL) se sitúan a los lados de la articulación y la protegen frente a la apertura lateral y las tensiones de rotación.

Una lesión multiligamentosa de la rodilla es el daño simultáneo de dos o más de estos ligamentos. Es poco frecuente pero grave y a menudo es consecuencia de una luxación de rodilla; aunque la luxación se haya reducido por sí sola, la mayoría de los ligamentos pueden estar ya rotos. Para una valoración general de la rodilla y de otros problemas de rodilla, la información general sobre la cirugía de rodilla es un buen punto de partida.

¿Qué la causa y cuáles son los factores de riesgo?

La causa más frecuente es un traumatismo de alta energía: accidentes de tráfico, caídas desde altura y contactos fuertes en el deporte. Sin embargo, también puede producirse por mecanismos de baja energía —por ejemplo, una simple caída en una persona con obesidad—, y en ese caso no debe pasarse por alto el riesgo de una lesión vascular. Los mecanismos que sobrecargan la rodilla, como el aplastamiento, la torsión y el impacto directo, pueden afectar a más de un ligamento a la vez. A medida que aumenta la energía de la lesión, aumenta también la probabilidad de fracturas, daños del cartílago, del menisco, de los vasos sanguíneos y de los nervios asociados.

¿Cómo aparecen los síntomas?

Inmediatamente después de la lesión aparecen un dolor intenso en la rodilla, una hinchazón de rápida aparición y tensión por el sangrado dentro de la articulación. El hallazgo más llamativo es una inestabilidad marcada, la sensación de que la rodilla «falla» o se sale de su sitio, que se nota sobre todo al apoyar peso. En algunos casos se observa una deformidad visible o la articulación fuera de su posición normal. El movimiento está muy limitado y la mayoría de los pacientes no pueden apoyar peso en la pierna. En las lesiones de alta energía también pueden aparecer signos circulatorios y nerviosos: un pie frío o pálido, entumecimiento o pérdida de fuerza.

¿Por qué es una urgencia?

Una lesión multiligamentosa y una luxación de rodilla requieren una valoración urgente porque pueden poner en peligro la arteria principal situada detrás de la rodilla (la arteria poplítea) y el nervio de la cara externa de la pierna (el nervio peroneo). Es fundamental comprobar con cuidado los pulsos, la circulación y la función nerviosa en las primeras horas; si una lesión vascular pasa desapercibida, el riego sanguíneo de la pierna puede verse gravemente amenazado. Un pie frío o pálido, la ausencia de pulso, un entumecimiento progresivo o la imposibilidad de levantar el pie son hallazgos que exigen una valoración urgente sin demora.

¿Qué lesiones aparecen junto con ella?

Una lesión multiligamentosa rara vez se limita a una sola estructura. Con frecuencia se acompaña de fracturas alrededor de la articulación, roturas de menisco y daños del cartílago. A diferencia de una lesión aislada de un solo ligamento, aquí se afectan varias estructuras a la vez, por lo que la valoración debe considerar por separado el ligamento cruzado anterior, el ligamento cruzado posterior y cada uno de los ligamentos colaterales. Qué ligamentos están afectados y en qué grado, junto con cualquier daño asociado, determina tanto el cuadro como el plan de tratamiento.

Diagnóstico: exploración y pruebas de imagen

La valoración comienza con una historia clínica detallada y una exploración cuidadosa; la laxitud de la rodilla en distintas direcciones se comprueba con maniobras específicas, aunque en la fase aguda el dolor y la hinchazón pueden limitar la exploración. Las radiografías muestran la luxación y las fracturas; la resonancia magnética (RM) revela qué ligamentos están rotos y el estado del cartílago y del menisco. Cuando hay dudas sobre la circulación, los estudios que valoran los vasos sanguíneos tienen prioridad. El objetivo no es simplemente ver la rotura, sino determinar qué estructuras de toda la rodilla están afectadas, en qué grado y si existe una amenaza urgente.

Tratamiento no quirúrgico

Puede preferirse el tratamiento no quirúrgico en algunas lesiones leves que mantienen la rodilla relativamente estable, o en pacientes cuyo estado general es frágil. Con este enfoque, la hinchazón y el dolor iniciales se controlan con frío, la medicación adecuada y la protección de la pierna; la rodilla se sostiene con una rodillera o un dispositivo de fijación y el apoyo de peso se introduce de forma gradual. Después, un programa de fisioterapia personalizado trabaja para recuperar el rango de movimiento, la fuerza muscular y el equilibrio. Como la capacidad de cicatrización de los ligamentos es limitada, el tratamiento no quirúrgico puede no proporcionar una estabilidad completa en todos los casos, y la evolución se vigila de cerca.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía suele ser necesaria en las lesiones moderadas y graves que dejan la rodilla inestable. Las lesiones de los colaterales y de las esquinas pueden beneficiarse de una reparación precoz, mientras que la reconstrucción de los ligamentos cruzados puede planificarse una vez que la rodilla se ha calmado; la cirugía puede realizarse en un solo tiempo o por fases. Las técnicas de reparación y reconstrucción, las opciones de injerto y el proceso de recuperación se explican en detalle en la página sobre la reconstrucción multiligamentosa de la rodilla.

Recuperación y evolución a largo plazo

La recuperación tras una lesión multiligamentosa es más larga y más gradual que tras la lesión de un solo ligamento; tanto si se trata con cirugía como sin ella, la rehabilitación es uno de los factores más importantes para el resultado. El programa progresa según los objetivos alcanzados y no según un calendario fijo: primero el movimiento protegido y el control de la hinchazón, después el fortalecimiento y el equilibrio graduales, y en las fases posteriores el trabajo funcional. A largo plazo pueden aparecer rigidez articular, inestabilidad persistente y, con el tiempo, desgaste del cartílago (artrosis); un seguimiento regular ayuda a reducir estos riesgos.

¿Cuándo debe consultar a un médico?

Tras una lesión de alta energía, un dolor intenso en la rodilla, una hinchazón rápida, una inestabilidad marcada, una deformidad o la imposibilidad de apoyar peso deben valorarse sin demora. En particular, un pie frío o pálido, la ausencia de pulso, un entumecimiento progresivo o la imposibilidad de levantar el pie pueden indicar una urgencia y requieren una valoración hospitalaria inmediata. La inestabilidad persistente y la sensación de que la rodilla falla también deben valorarse, aunque la lesión parezca más leve. Para que valoren un problema de rodilla, puede contactar con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Combined Knee Ligament Injuries — AAOS OrthoInfo
  2. Collateral Ligament Injuries — AAOS OrthoInfo
  3. Knee Injuries and Disorders — MedlinePlus (U.S. National Library of Medicine)
Preguntas frecuentes

Orientación clara y sencilla para pacientes

Acceda a información clara y comprensible, pensada para responder a sus necesidades y aclarar dudas sobre problemas médicos frecuentes.

La rodilla tiene cuatro ligamentos principales: el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP), el ligamento colateral medial (LCM) y el ligamento colateral lateral (LCL). Una lesión multiligamentosa es el daño simultáneo de dos o más de ellos y a menudo es consecuencia de una luxación de rodilla. Suele producirse tras traumatismos de alta energía, lesiones deportivas o caídas.

¿Tiene alguna otra pregunta?

Contacto