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Doç. Dr. Serkan SürücüPedir cita

Trasplante de menisco

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Respuesta breve

El trasplante de menisco (trasplante de aloinjerto meniscal) coloca un menisco de donante de tamaño adecuado, procedente de un banco de tejidos, en lugar de un menisco que ha perdido su función o que se ha extirpado en gran parte. Perder una gran parte del menisco aumenta la carga sobre el cartílago articular y, con el tiempo, favorece la artrosis de rodilla; el trasplante busca reequilibrar esa carga.

Trasplante de menisco

¿Qué es un trasplante de menisco?

Los meniscos son almohadillas de cartílago en forma de C situadas en las caras interna y externa de la rodilla; reparten la carga, amortiguan los impactos y aportan estabilidad a la rodilla. La rotura o la extirpación previa de una gran parte del menisco aumenta la carga sobre el cartílago articular y, con el tiempo, favorece la aparición de artrosis de rodilla.

El trasplante de menisco (trasplante de aloinjerto meniscal) es una cirugía en la que se coloca un menisco de donante de tamaño adecuado, obtenido de un banco de tejidos, en la posición de un menisco que ha perdido su función o que se ha extirpado en gran parte. El objetivo es reequilibrar la carga en la rodilla, reducir el dolor y proteger la articulación. Para las lesiones de menisco y las opciones sin cirugía o de reparación puede consultar la página sobre la rotura de menisco.

¿Quién es candidato y quién no?

El trasplante de menisco no es adecuado para todos los pacientes; se plantea en personas seleccionadas, jóvenes y activas. La idoneidad se establece mediante una exploración detallada y pruebas de imagen.

  • Pacientes a los que se ha extirpado una gran parte del menisco, o con una rotura irreparable, y que han desarrollado dolor en ese compartimento.
  • Ausencia de un desgaste avanzado del cartílago (artrosis) en la rodilla; el trasplante no es un tratamiento para una rodilla con artrosis.
  • Pacientes cuya alineación de la pierna y estabilidad ligamentosa son adecuadas, o en los que estas pueden corregirse en la misma intervención o por fases.

Por el contrario, cuando hay una pérdida de cartílago generalizada, una mala alineación marcada o una inestabilidad ligamentosa no corregida, el trasplante por sí solo no es suficiente; estos problemas se tratan antes o a la vez. El desgaste generalizado se valora por separado dentro del tratamiento de la artrosis de rodilla.

Valoración preoperatoria

La historia clínica y la exploración valoran la localización del dolor, la estabilidad de la rodilla y la alineación. La radiografía muestra la alineación y el espacio articular, y la resonancia magnética, el estado del menisco, del cartílago y de los ligamentos. Esta valoración determina si el trasplante se realiza solo o junto con procedimientos de alineación, de ligamentos o de cartílago.

A partir de las pruebas de imagen se elige un menisco de donante de tamaño adecuado según las medidas de la rodilla del paciente. Elegir el tamaño correcto y el lado correcto (menisco interno o externo) es importante para la función del injerto. Los aloinjertos se obtienen de bancos de tejidos regulados, conforme a normas de calidad y seguridad.

¿Cómo se realiza la cirugía?

El trasplante se realiza con mayor frecuencia por vía artroscópica o con la ayuda de una pequeña incisión. Se prepara el tejido meniscal restante y el menisco de donante se coloca en su lecho de forma que se adapte a la anatomía de la rodilla. Pueden utilizarse distintas técnicas para fijar el injerto; la elección depende de cómo se prepara el injerto y del plan del cirujano.

Los puntos de inserción anterior y posterior (raíces) del injerto se fijan firmemente al hueso, y el cuerpo del menisco se sutura al tejido circundante. Si hay problemas asociados de cartílago, de ligamentos o de alineación (osteotomía), pueden tratarse en la misma intervención o en un orden planificado; esto es importante para la durabilidad del resultado.

Anestesia y primer periodo

La operación se realiza con anestesia general o regional; pueden añadirse bloqueos nerviosos para controlar el dolor. En el periodo inicial, la rodilla se protege con una rodillera y el apoyo de peso se aumenta de forma progresiva para proteger la cicatrización del injerto.

En el periodo inicial se evitan los movimientos que sobrecargan el injerto, como las sentadillas profundas y los giros. Para el dolor y la hinchazón se utilizan la aplicación de frío y los analgésicos indicados por el médico; la prevención de los coágulos relacionados con la inmovilidad también forma parte del plan.

Rehabilitación y vuelta al deporte

El objetivo de la rehabilitación es preservar la amplitud de movimiento mientras el injerto cicatriza y, después, recuperar la fuerza de forma progresiva. El programa avanza por las etapas de rodillera, apoyo de peso y amplitud de movimiento, según el plan del médico.

  1. Fase inicial: control de la hinchazón y del dolor, movilidad protegida y activación de los músculos del muslo.
  2. Fase intermedia: apertura progresiva de la rodillera y del apoyo de peso, y fortalecimiento equilibrado.
  3. Fase avanzada: vuelta controlada con carrera, cambios de dirección y trabajo específico del deporte.

La vuelta al deporte se guía por criterios y no por una fecha fija: cicatrización del injerto, movilidad completa sin dolor, fuerza muscular cercana a la de la otra pierna y una calidad de movimiento controlada. La vuelta a los deportes de alto impacto con saltos y giros lleva más tiempo y se planifica con cuidado; no se promete ningún plazo fijo.

Riesgos y factores que influyen en el resultado

El procedimiento es en general seguro; no obstante, como en toda cirugía, se tienen en cuenta ciertos riesgos: infección, rigidez articular, falta de cicatrización del injerto, una nueva rotura, coágulos de sangre y, en raras ocasiones, problemas nerviosos o vasculares.

El resultado depende del estado del cartílago de la rodilla, la alineación de la pierna, la estabilidad ligamentosa, el tamaño y la colocación correctos del injerto y, sobre todo, el cumplimiento de la rehabilitación. El trasplante no revierte el daño del cartílago ya existente; su objetivo es preservar la función de la rodilla y reducir los síntomas. Los problemas de cartílago asociados pueden valorarse por separado dentro de la reparación del cartílago de la rodilla.

¿Cuándo debe consultar a un médico?

En una rodilla joven a la que se ha extirpado gran parte del menisco, una valoración precoz amplía las opciones mientras la articulación aún está preservada.

  • Tiene dolor e hinchazón persistentes en el compartimento correspondiente de la rodilla tras una cirugía de menisco.
  • Tiene un dolor que aumenta al apoyar peso, limitación de la actividad o hinchazón recurrente.
  • Si tras la cirugía aparecen dolor creciente, fiebre, supuración de la herida o hinchazón de la pantorrilla en un solo lado, no lo retrase.

Para la valoración y el tratamiento de los problemas de menisco puede contactar con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü y consultar también las demás afecciones tratadas dentro de la cirugía de rodilla.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Meniscus Tears — AAOS OrthoInfo
  2. Articular Cartilage Restoration — AAOS OrthoInfo
  3. Knee Injuries and Disorders — MedlinePlus (U.S. National Library of Medicine)
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El trasplante de menisco (trasplante de aloinjerto meniscal) es una cirugía en la que se coloca un menisco de donante de tamaño adecuado, procedente de un banco de tejidos, en la posición de un menisco que ha perdido su función o que se ha extirpado en gran parte. El objetivo es reequilibrar la carga en la rodilla, reducir el dolor y proteger la articulación.

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