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Reconstrucción multiligamentosa de la rodilla

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Respuesta breve

La reconstrucción multiligamentosa de la rodilla restablece la estabilidad y la función cuando dos o más de los cuatro ligamentos principales de la rodilla se lesionan al mismo tiempo. Estas lesiones suelen deberse a una luxación de rodilla y, a diferencia de la rotura de un solo ligamento, alteran el equilibrio de toda la articulación. La valoración de los vasos y los nervios es prioritaria, y la cirugía puede realizarse en un solo tiempo o por fases.

Reconstrucción multiligamentosa de la rodilla

¿Qué es la reconstrucción multiligamentosa de la rodilla?

La rodilla tiene cuatro ligamentos principales: dos ligamentos cruzados (anterior y posterior) dentro de la articulación y dos ligamentos colaterales (medial y lateral) a sus lados. Los cruzados limitan el deslizamiento de la tibia hacia delante y hacia atrás, mientras que los colaterales frenan la apertura lateral y las tensiones de rotación. La reconstrucción multiligamentosa de la rodilla es la cirugía que reconstruye la estabilidad y la función de la rodilla cuando dos o más de estos ligamentos se lesionan al mismo tiempo.

Una lesión multiligamentosa es a menudo consecuencia de una luxación de rodilla y es una lesión grave; a diferencia de la rotura de un solo ligamento, altera el equilibrio de toda la rodilla. Qué ligamentos están afectados y en qué grado, junto con cualquier daño asociado del cartílago, del menisco, de los vasos sanguíneos o de los nervios, determina tanto el plan de tratamiento como su momento. El mecanismo y los síntomas de la lesión se explican en detalle en la página sobre la lesión multiligamentosa de la rodilla.

¿Por qué requiere una valoración urgente?

Una lesión multiligamentosa y una luxación de rodilla requieren una valoración urgente antes de planificar cualquier cirugía. En estas lesiones pueden dañarse la arteria principal situada detrás de la rodilla (la arteria poplítea) y el nervio de la cara externa de la pierna (el nervio peroneo). Es fundamental comprobar con cuidado los pulsos, la circulación y la función nerviosa en las primeras horas; si se sospecha una lesión arterial, pueden ser necesarias pruebas de imagen adicionales y una cirugía de urgencia. Un pie frío o pálido, la ausencia de pulso, un entumecimiento progresivo o la imposibilidad de levantar el pie deben valorarse sin demora.

¿Quién es candidato y cuándo se realiza la cirugía?

La reconstrucción quirúrgica suele recomendarse en las lesiones moderadas y graves que dejan la rodilla inestable, pero la decisión es individual. Puede preferirse el tratamiento no quirúrgico en algunas lesiones más leves que mantienen la rodilla relativamente estable, o en pacientes cuyo estado general es demasiado frágil para una cirugía mayor. El momento importa: algunas estructuras, en particular las lesiones de los colaterales y de las esquinas, se benefician de una reparación precoz, mientras que la reconstrucción de los ligamentos cruzados puede planificarse una vez que ha cedido la hinchazón y se ha recuperado el movimiento. Por este motivo, la cirugía puede realizarse en un solo tiempo o por fases.

Preparación y pruebas de imagen antes de la cirugía

La planificación se basa en una historia clínica detallada, la exploración y las pruebas de imagen. Las radiografías muestran la anatomía ósea y cualquier fractura o luxación persistente; la resonancia magnética (RM) muestra qué ligamentos están rotos y el estado del cartílago y del menisco. Cuando es necesario valorar los vasos sanguíneos se realizan estudios adicionales. Se revisan la medicación habitual, el tabaquismo y las enfermedades concomitantes, y se informa al paciente del beneficio esperado, las opciones de injerto, los riesgos y la larga rehabilitación que le espera. Dejar que la rodilla se calme y recuperar todo el movimiento posible antes de la cirugía mejora el resultado.

Opciones de injerto

Como la mayoría de los ligamentos rotos no cicatrizan de forma sólida solo con una sutura directa, suele ser necesaria una reconstrucción con injerto. El injerto puede obtenerse de tejido del propio paciente (autoinjerto) o de tejido de donante (aloinjerto) y, como en esta cirugía se reconstruyen varios ligamentos, ambos pueden combinarse. La elección depende del número y del tipo de ligamentos lesionados, de la edad y los objetivos de actividad del paciente, de la calidad del tejido y de la valoración del cirujano. La reconstrucción de cada ligamento cruzado sigue los mismos principios que la reconstrucción del LCA y la reconstrucción del LCP, y cada injerto tiene sus propias ventajas y limitaciones, que se comentan de antemano.

Cómo se realiza la operación

La cirugía comienza con una exploración bajo anestesia, que muestra con claridad la dirección y el grado de la inestabilidad. Los ligamentos cruzados intraarticulares se reconstruyen por artroscopia, perforando túneles y colocando los injertos en sus puntos anatómicos. Las lesiones de los colaterales y de las esquinas se reparan o reconstruyen a menudo a través de incisiones abiertas adicionales. Los injertos se fijan con la tensión correcta y, al final del procedimiento, se vuelve a comprobar el equilibrio de la rodilla.

En la mayoría de los casos se combinan técnicas artroscópicas y abiertas. Cuando deben repararse muchas estructuras, la cirugía puede completarse en una sola intervención o planificarse por fases, pensando en la seguridad y la cicatrización. Los principios generales de la cirugía de los ligamentos de la rodilla se resumen en la página sobre la cirugía de ligamentos de rodilla.

Anestesia y duración

El procedimiento se realiza bajo anestesia general o regional, a menudo añadiendo un bloqueo nervioso para controlar el dolor. Como se reparan varias estructuras, la reconstrucción multiligamentosa dura más que la cirugía de un solo ligamento y suele requerir un ingreso hospitalario de uno o varios días. La duración depende del número de ligamentos reparados, de la preparación de los injertos y de cualquier trabajo asociado sobre el cartílago o el menisco.

El primer periodo tras la cirugía

Al principio, la rodilla se sostiene con una rodillera o un dispositivo de fijación para proteger las estructuras reparadas, y el apoyo de peso suele limitarse con muletas. El dolor y la hinchazón se controlan con frío, la medicación adecuada y la elevación, y la herida se mantiene seca. Pueden comenzar pronto ejercicios de movimiento controlado que respeten la seguridad de los injertos. El objetivo de esta fase es permitir que la reparación se consolide y, al mismo tiempo, prevenir la rigidez.

Calendario de la rehabilitación

La rehabilitación tras una cirugía multiligamentosa es larga y por etapas, y progresa según los objetivos alcanzados y no según un calendario fijo. Primero se trabajan el rango de movimiento protegido y el control de la hinchazón; después, el fortalecimiento gradual de los músculos anteriores y posteriores del muslo y de los músculos que rodean la cadera; en las fases posteriores se añaden el equilibrio, la carga controlada y el trabajo funcional. El programa se planifica de forma individual, y el ritmo de progreso varía según la gravedad de la lesión, las estructuras reparadas y el seguimiento del paciente. La participación regular en la fisioterapia es uno de los factores más importantes para el resultado.

Vuelta al trabajo y al deporte

La vuelta a las actividades diarias es gradual, dentro de las normas de uso de la rodillera y de apoyo de peso, y la vuelta a un trabajo de oficina puede ser posible relativamente pronto. Los trabajos físicos o que exigen estar de pie, así como la vuelta al deporte, tardan más; tras una cirugía multiligamentosa, la vuelta al deporte suele ser un proceso que se extiende a lo largo de meses y se planifica a medida que la fuerza, el equilibrio y una función sin dolor alcanzan unos criterios establecidos. No se promete ninguna fecha fija; la vuelta varía según el paciente y la lesión.

Riesgos y factores que influyen en el resultado

Los riesgos de esta cirugía extensa incluyen rigidez articular, aflojamiento o fallo de un injerto, inestabilidad persistente, infección, coágulos de sangre, problemas de los vasos sanguíneos o de los nervios y retraso de la cicatrización. El resultado depende de la gravedad inicial de la lesión, de cualquier daño asociado del cartílago, del menisco, de los vasos o de los nervios, del momento de la cirugía, de la elección del injerto y del seguimiento de la rehabilitación por parte del paciente. Por este motivo, las expectativas y los límites se comentan con claridad antes de la cirugía, y un diagnóstico precoz y un seguimiento regular favorecen la recuperación. Para que valoren un problema de rodilla, puede contactar con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Combined Knee Ligament Injuries — AAOS OrthoInfo
  2. Anterior Cruciate Ligament (ACL) Injuries — AAOS OrthoInfo
  3. Posterior Cruciate Ligament Injuries — AAOS OrthoInfo
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La reconstrucción multiligamentosa de la rodilla es la cirugía que reconstruye la estabilidad y la función de la rodilla cuando dos o más de sus cuatro ligamentos principales se lesionan al mismo tiempo. Esta lesión es a menudo consecuencia de una luxación de rodilla y, a diferencia de la rotura de un solo ligamento, altera el equilibrio de toda la rodilla.

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