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Displasia de cadera en adolescentes

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Respuesta breve

En la displasia de cadera de la adolescencia, el acetábulo es poco profundo y no cubre bien la cabeza femoral, por lo que la carga se concentra en una zona pequeña y el cartílago y el labrum del reborde articular soportan un esfuerzo excesivo. Suele ser una displasia del desarrollo que pasó desapercibida en la lactancia y da síntomas más tarde, a menudo como dolor de cadera relacionado con la actividad.

Displasia de cadera en adolescentes

¿Qué es la displasia de cadera en la adolescencia?

La cadera es una articulación de tipo esfera y cavidad formada por la cabeza del fémur (la esfera) y el acetábulo de la pelvis (la cavidad). Normalmente, la cabeza femoral está bien cubierta dentro del acetábulo y la carga se reparte de forma uniforme por la superficie articular. En la displasia de cadera, el acetábulo es poco profundo y no cubre bien la cabeza femoral, por lo que la carga se concentra en una zona pequeña y el cartílago y el labrum del reborde de la articulación soportan un esfuerzo excesivo.

La displasia en la adolescencia suele ser una displasia del desarrollo de la cadera (DDC) que pasó desapercibida en la lactancia o en la primera infancia y solo da síntomas más tarde. Puede permanecer silenciosa durante años y manifestarse por primera vez en la adolescencia o en la edad adulta joven como un dolor de cadera relacionado con la actividad. Sin tratamiento, la displasia prepara el terreno con el tiempo para una artrosis precoz de la cadera; para obtener información general sobre los problemas de cadera, puede consultar la página sobre la cadera.

Causas y factores de riesgo

La displasia se debe a que el acetábulo no se profundiza lo suficiente durante el desarrollo de la articulación de la cadera. Ciertos factores la hacen más probable.

  • Antecedentes de displasia del desarrollo de la cadera que no se detectó o que se trató de forma incompleta en la lactancia.
  • Antecedentes familiares de displasia de cadera o de artrosis precoz de la cadera.
  • El sexo femenino, ser el primer hijo y la presentación de nalgas en el parto.
  • Un fajado (envoltura) apretado en la lactancia que mantiene las piernas estiradas y juntas.

Síntomas

Los síntomas suelen comenzar de forma insidiosa y al principio solo aparecen con la actividad intensa. Con el tiempo, el dolor puede desencadenarse con más frecuencia y con más facilidad.

  • Dolor en la parte delantera de la ingle o en el lateral de la cadera que aumenta con la actividad.
  • Dolor que empeora tras caminar mucho, correr o hacer deporte, y hacia el final del día.
  • En algunos pacientes, sensación de enganche, bloqueo o chasquido en la cadera.
  • Sensación de que la cadera puede fallar o de inestabilidad, y rigidez tras estar sentado mucho tiempo.

Afecciones que pueden confundirse con la displasia

El dolor de ingle y de cadera tiene muchas causas, y la exploración y las pruebas de imagen permiten distinguirlas. En el choque femoroacetabular, el problema no es una cavidad poco profunda, sino un contacto anómalo entre el cuello femoral y el reborde articular, con pinzamiento al flexionar y rotar la cadera, mientras que la displasia se relaciona con una cobertura insuficiente y una sobrecarga.

Una rotura del labrum suele acompañar a la displasia o al choque y rara vez es por sí sola el problema principal. Las distensiones musculares y tendinosas alrededor de la ingle, la bursitis de cadera y el dolor inguinal del deportista producen síntomas parecidos, por lo que el diagnóstico no se basa solo en los síntomas, sino en pruebas de imagen que muestran la estructura de la cadera.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración física. Se valoran el rango de movimiento de la cadera, las posiciones que provocan dolor y la marcha, y se revisan los antecedentes familiares y la etapa de lactancia.

  • Una radiografía anteroposterior de pelvis en bipedestación es el estudio básico; mide hasta qué punto el acetábulo cubre la cabeza femoral.
  • La resonancia magnética (RM) se utiliza para valorar el labrum y el cartílago articular; puede mostrar una rotura asociada y un daño precoz del cartílago.
  • En casos seleccionados, la tomografía computarizada (TC) proporciona una anatomía ósea detallada para la planificación tridimensional.

Tratamiento no quirúrgico

En los pacientes con síntomas leves y una pérdida limitada de cobertura, el tratamiento puede llevarse a cabo sin cirugía. El objetivo es reducir el dolor y fortalecer los músculos que rodean la cadera para que la carga se soporte mejor.

  • Modificación de la actividad: reducir temporalmente los movimientos de alto impacto que provocan dolor.
  • Control del peso y un programa de fisioterapia dirigido a los músculos de la cadera y del tronco.
  • Medicación antiinflamatoria de corta duración, según la indicación médica, para controlar el dolor y la inflamación.

El tratamiento no quirúrgico puede aliviar los síntomas, pero no cambia la estructura del acetábulo poco profundo. Por ello, el seguimiento periódico es importante en los casos en que la cobertura está claramente reducida.

Ejercicio y rehabilitación

El objetivo de la fisioterapia es fortalecer los músculos que rodean la cadera para repartir la carga y mejorar la calidad del movimiento. El programa se individualiza según los síntomas del paciente y se evitan los movimientos que aumentan el dolor.

  • Fortalecer los abductores de la cadera y los músculos de la parte posterior de la cadera para mejorar el control de la pelvis al caminar.
  • Trabajo de estabilización del core dirigido a los músculos del tronco y del abdomen.
  • Ejercicios de rango de movimiento y de flexibilidad dentro de los límites del dolor.
  • Mantener la forma física con actividades de bajo impacto como la natación y la bicicleta.

El ejercicio es valioso tanto para controlar los síntomas como para prepararse para la cirugía cuando se necesita una operación. Sin embargo, en la displasia avanzada el ejercicio por sí solo puede no ser suficiente, y entonces se valora una cirugía de preservación articular.

Tratamiento quirúrgico: osteotomía periacetabular (OPA)

En los pacientes jóvenes con una displasia marcada, dolor persistente y un cartílago articular todavía conservado en gran medida, se plantea la cirugía de preservación articular. El método más utilizado es la osteotomía periacetabular (OPA, o PAO por sus siglas en inglés).

En la OPA se corta el hueso que rodea el acetábulo para poder girar la cavidad hasta una posición que cubra mejor la cabeza femoral; así, la carga se reparte sobre una superficie más amplia y se reduce la sobrecarga en el reborde de la articulación. Si existe una rotura del labrum o un choque, puede añadirse una reparación o corrección artroscópica. El objetivo de estas operaciones es reducir los síntomas y retrasar la aparición de la artrosis de cadera; ningún método puede garantizar que la artrosis no llegue a aparecer nunca.

Proceso de recuperación

Tras la OPA, el apoyo del peso se limita durante un tiempo para permitir la consolidación del hueso; el uso de muletas y el aumento gradual de la carga avanzan según el plan del cirujano. La fisioterapia comienza pronto para recuperar el rango de movimiento y la fuerza muscular.

La vuelta a la actividad diaria y al deporte se guía por criterios como la consolidación del hueso y la recuperación de la fuerza muscular, y no por una fecha. El tiempo de recuperación varía de un paciente a otro y requiere un seguimiento periódico.

La importancia del diagnóstico precoz

Como la displasia se relaciona con una estructura ósea ya formada, no puede prevenirse por completo; pero reconocerla pronto puede cambiar su evolución. El cribado de la cadera en la lactancia y el tratamiento precoz cuando es necesario reducen algunos de los problemas que pueden aparecer más adelante.

Cuando la displasia se reconoce en la adolescencia o en la edad adulta joven mientras el cartílago articular sigue conservado, las opciones de cirugía de preservación articular son más amplias. Por eso, el dolor de cadera no debe ignorarse en las personas con antecedentes familiares o que recibieron tratamiento por un problema de cadera en la lactancia.

¿Cuándo debe consultar a un médico?

Reconocer la displasia pronto amplía las opciones de tratamiento mientras el cartílago articular sigue conservado y puede reducir el riesgo de artrosis precoz.

  • Tiene, en la adolescencia o en la edad adulta joven, un dolor persistente de ingle o de cadera que aumenta con la actividad.
  • Nota enganches, bloqueos o una sensación de que la cadera falla.
  • Tiene antecedentes familiares de displasia de cadera, o recibió tratamiento por un problema de cadera en la lactancia, y ha empezado a dolerle la cadera.

Para que valoren su cadera, puede contactar con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü; también puede consultar las demás afecciones tratadas dentro de la cirugía de cadera.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Adolescent Hip Dysplasia — AAOS OrthoInfo
  2. Developmental Dysplasia of the Hip (DDH) — AAOS OrthoInfo
  3. Hip dysplasia — Symptoms and causes — Mayo Clinic

Publicaciones del Doç. Dr. Serkan Sürücü sobre este tema

Artículos revisados por pares sobre el tema de esta página en los que figura como autor:

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La displasia de cadera es una afección en la que la estructura de esfera y cavidad de la cadera no se ha desarrollado con normalidad. Como el acetábulo (la cavidad) es poco profundo, la cabeza femoral (la esfera) no queda bien cubierta, la carga se concentra en una zona pequeña y el cartílago y el labrum del reborde articular soportan un esfuerzo excesivo.

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