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Lesión del cartílago de la rodilla

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Respuesta breve

Una lesión del cartílago de la rodilla es un daño, reblandecimiento, formación de ampollas o desprendimiento del cartílago articular que recubre el fémur, la tibia y la rótula. Este tejido liso y deslizante reparte la carga, reduce la fricción prácticamente a cero y protege el hueso subyacente. Una vez dañado, su capacidad de repararse es limitada, por lo que incluso una lesión pequeña puede causar con el tiempo dolor, hinchazón y síntomas mecánicos.

Lesión del cartílago de la rodilla

¿Qué es una lesión del cartílago de la rodilla?

Una lesión del cartílago de la rodilla es un daño, reblandecimiento, formación de ampollas o desprendimiento del cartílago articular que recubre las superficies articulares del hueso del muslo (fémur), del hueso de la pierna (tibia) y de la rótula. El cartílago articular es un tejido liso, deslizante y resistente: reparte la carga, reduce la fricción prácticamente a cero y protege el hueso que hay debajo. Una vez dañado, su capacidad de repararse por sí mismo es limitada, por lo que incluso una lesión pequeña puede provocar con el tiempo dolor, hinchazón y síntomas mecánicos.

¿Por qué el cartílago no se cura por sí solo?

El cartílago articular no tiene vasos sanguíneos, nervios ni drenaje linfático; se nutre por difusión a partir del líquido articular. Al no tener riego sanguíneo, las células y los factores de crecimiento que normalmente ponen en marcha la respuesta de curación no llegan con facilidad a la zona lesionada. Cuando el daño afecta solo a la superficie del cartílago, la respuesta de curación es muy débil. Cuando se extiende hasta el hueso subyacente (el hueso subcondral), las células de la médula ósea sí forman un tejido de reparación, pero ese tejido suele ser fibrocartílago, mecánicamente menos duradero que el cartílago hialino original.

¿Por qué se produce? Causas y factores de riesgo

El daño del cartílago se produce por dos vías principales. La primera es un traumatismo único: un golpe directo en la rodilla, una torsión, una luxación de la rótula o la carga brusca que acompaña a una rotura de ligamento o de menisco. La segunda es la sobrecarga acumulada a lo largo de los años. Los principales factores que aumentan el riesgo son:

  • Una lesión previa de ligamento o de menisco, sobre todo una inestabilidad no tratada
  • La mala alineación de la pierna (varo o valgo)
  • Una rótula con tendencia a salirse de su surco
  • El exceso de peso corporal y la mayor carga que supone para la rodilla
  • Los deportes de alto impacto con giros y saltos

Además, enfermedades como la osteocondritis disecante, en la que se altera el riego sanguíneo bajo la superficie articular, pueden hacer que en pacientes jóvenes se desprenda un fragmento de cartílago y hueso. Como la mala alineación de la pierna concentra la carga en un compartimento, la valoración de la alineación es una parte inseparable del plan de tratamiento.

¿Cómo se manifiestan los síntomas?

Como el propio cartílago no contiene terminaciones nerviosas, los síntomas pueden ser muy leves en la fase inicial. Suelen hacerse más evidentes a medida que aumentan la irritación dentro de la articulación y el desajuste mecánico:

  • Dolor profundo en la rodilla que empeora al apoyar peso, en las escaleras o al ponerse en cuclillas
  • Hinchazón recurrente tras la actividad, por acumulación de líquido dentro de la articulación
  • Roce, crujidos o sensación de enganche
  • Bloqueo repentino o fallo de la rodilla cuando hay un fragmento de cartílago suelto
  • Disminución de la movilidad y rigidez tras permanecer sentado mucho tiempo

¿Cómo se gradúa el daño del cartílago?

El daño del cartílago se gradúa según su profundidad en la superficie articular. En el grado más leve, el cartílago se ha reblandecido pero se mantiene íntegro. Los grados intermedios muestran deshilachamiento de la superficie y fisuras que alcanzan menos o más de la mitad del espesor del cartílago. En el grado más avanzado, el daño atraviesa todo el espesor del cartílago y deja expuesto el hueso subyacente. Esta clasificación es uno de los datos clave que orientan el tratamiento, pero no basta por sí sola. El tamaño y la localización de la lesión, la edad y el nivel de actividad del paciente y los posibles problemas asociados de ligamentos, meniscos o alineación condicionan la decisión.

Diferencia entre lesión del cartílago y artrosis

Una lesión aislada del cartílago es una lesión focal: un daño de bordes definidos que afecta a una zona limitada dentro de una articulación por lo demás sana. La artrosis de rodilla, en cambio, es un desgaste generalizado que afecta a gran parte de la superficie articular, a menudo a las dos superficies enfrentadas, y avanza junto con cambios en el hueso. Esta distinción es importante porque cambia por completo la orientación del tratamiento: los métodos de reparación y trasplante de cartílago se valoran en las lesiones focales, mientras que no son una opción adecuada en la artrosis generalizada.

¿Con qué puede confundirse? (Diagnóstico diferencial)

El dolor y la hinchazón de rodilla tienen muchas causas. Una rotura de menisco puede producir enganches y bloqueos parecidos; las lesiones de ligamentos pueden confundirse con ella por la sensación de fallo. El dolor alrededor de la rótula puede deberse a una sobrecarga femoropatelar sin ningún daño del cartílago. El aumento del líquido articular también aparece en las enfermedades articulares inflamatorias. Por eso la valoración no se limita al cartílago: se examina la articulación de la rodilla en su conjunto.

Diagnóstico: exploración y pruebas de imagen

El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada y una exploración física. El médico pregunta qué movimientos empeoran los síntomas, con qué frecuencia se hincha la rodilla y si alguna vez se ha bloqueado; después valora el dolor a la palpación de la interlínea articular, la movilidad, el recorrido de la rótula y la estabilidad de los ligamentos. Las radiografías en carga muestran el espacio articular, los cambios óseos y la alineación de la pierna; no muestran el cartílago directamente, pero son fundamentales para distinguir una artrosis generalizada. La resonancia magnética (RM) revela la localización y la profundidad de la lesión del cartílago, el posible edema de la médula ósea subyacente y los problemas asociados de menisco o ligamentos. En algunos casos, la valoración definitiva se hace observando directamente la superficie articular durante una artroscopia.

Tratamiento sin cirugía

Una parte importante de las lesiones del cartílago, sobre todo las lesiones pequeñas y estables, puede tratarse sin cirugía. El objetivo es reducir el dolor, equilibrar la carga que atraviesa la articulación y reforzar el papel protector de los músculos que rodean la rodilla. La fase inicial se centra en la modificación de la actividad, el control del dolor y el control de la hinchazón. Después, un programa de fortalecimiento progresivo trabaja los músculos de la cara anterior y posterior del muslo y los de alrededor de la cadera, junto con ejercicios de movilidad y equilibrio. Perder peso es una de las partes más eficaces del tratamiento, porque reduce directamente la carga que soporta la rodilla.

Infiltraciones y tratamientos biológicos

Las infiltraciones en la articulación pueden proporcionar a pacientes seleccionados una mejoría temporal del dolor y de la función. Una infiltración de corticoides alivia a corto plazo durante un brote inflamatorio, pero no es adecuado repetirla con frecuencia. Las aplicaciones biológicas como el plasma rico en plaquetas (PRP) y los métodos basados en células madre siguen en estudio; no hay pruebas de que estos métodos regeneren el tejido cartilaginoso y no forman parte de la atención habitual. La decisión de infiltrar debe ser individual y tener en cuenta el tipo de lesión y las expectativas del paciente.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía se plantea en las lesiones de espesor completo de tamaño considerable que no responden al tratamiento sin cirugía o que provocan bloqueos o fallos. Puede ser necesario extraer un fragmento suelto de cartílago y hueso o volver a fijarlo en su sitio. Los métodos de reparación y trasplante (estimulación de la médula ósea, autoinjerto o aloinjerto osteocondral y técnicas basadas en células) se eligen según el tamaño de la lesión y las características del paciente. Para que los resultados sean duraderos también hay que corregir los problemas asociados: si la inestabilidad ligamentosa, la pérdida de menisco o la mala alineación quedan sin tratar, el cartílago reparado vuelve a estar expuesto a una carga excesiva. Cuando la mala alineación es marcada, puede valorarse redistribuir la carga mediante una osteotomía.

Recuperación y vuelta al deporte

La recuperación varía notablemente según el método empleado y el tamaño de la lesión. En los casos tratados sin cirugía, los síntomas pueden calmarse en unas semanas; tras una reparación del cartílago, el tejido de reparación tarda meses en madurar y, durante ese periodo, el apoyo se aumenta de forma progresiva. Recuperar pronto la movilidad es importante, porque el movimiento favorece la circulación del líquido articular que nutre el cartílago. La vuelta al deporte debe planificarse según criterios (movilidad sin dolor, fuerza muscular equilibrada con la otra pierna y superación de pruebas funcionales) y no según un calendario fijo. Volver antes de tiempo y sin supervisión puede dañar el tejido de reparación.

Prevención y ¿cuándo debe acudir al médico?

Las formas más eficaces de proteger la salud del cartílago son mantener un peso saludable, fortalecer con regularidad los músculos del muslo y de la cadera, aumentar la carga de entrenamiento de forma progresiva y tratar sin demora las lesiones de ligamentos y meniscos. Debe valorarse el dolor de rodilla que no se calma en unas semanas, la hinchazón recurrente y los bloqueos, enganches o fallos. Una hinchazón generalizada repentina tras una lesión, la imposibilidad de apoyar peso sobre la rodilla o un movimiento bloqueado mecánicamente requieren atención médica sin demora. Puede encontrar información detallada sobre otros problemas de rodilla y ponerse en contacto con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü para una valoración.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Articular Cartilage Restoration — AAOS OrthoInfo
  2. Cartilage Disorders — MedlinePlus (U.S. National Library of Medicine)
  3. Knee Arthroscopy — AAOS OrthoInfo
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Una lesión del cartílago de la rodilla es un daño, reblandecimiento o desprendimiento del cartílago que recubre las superficies articulares del fémur, de la tibia y de la rótula. El cartílago es un tejido liso que reparte la carga y reduce la fricción; cuando se daña, pueden aparecer dolor, hinchazón y síntomas mecánicos.

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