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Artrosis y rigidez de codo

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Respuesta breve

La artrosis de codo es una enfermedad articular degenerativa en la que el cartílago que recubre las superficies articulares se adelgaza y se desgasta, se forman espolones óseos en los bordes de la articulación y la cápsula se engrosa y se vuelve rígida. Como el codo no es una articulación de carga, se afecta con menos frecuencia que la cadera o la rodilla. Causa dolor al final de la extensión y de la flexión, con una pérdida de movimiento que aumenta de forma constante.

Artrosis y rigidez de codo

¿Qué son la artrosis y la rigidez de codo?

La artrosis de codo es una enfermedad articular degenerativa en la que el cartílago que recubre las superficies articulares se adelgaza y se desgasta progresivamente, se forman espolones óseos (osteofitos) en los bordes de la articulación y la cápsula articular se engrosa y se vuelve rígida. Como el codo no es una articulación de carga, se afecta con menos frecuencia que la cadera o la rodilla; sin embargo, cuando se afecta, causa dolor al final de la extensión y de la flexión y una pérdida de movimiento que aumenta de forma constante. En la fase inicial el dolor puede ser leve, pero la pérdida de amplitud de movimiento se nota en tareas diarias como comer, peinarse o meter la mano en un bolsillo.

¿Cuál es la causa y quién tiene más riesgo?

La artrosis de codo se presenta principalmente de dos formas. La artrosis primaria aparece sin una lesión evidente, en personas que cargan mucho la articulación durante un periodo prolongado y con la edad; las profesiones que exigen levantar pesos, quienes trabajan con herramientas manuales y las personas que usan constantemente la fuerza de los brazos son más propensas a ella. La artrosis secundaria es más frecuente y suele aparecer años después de un traumatismo previo.

  • Las fracturas y luxaciones de codo previas dejan una irregularidad duradera en la superficie articular y preparan el terreno para una artrosis postraumática.
  • Levantar pesos de forma repetida, usar herramientas de impacto o eléctricas y practicar deportes que cargan mucho la extremidad superior aumentan la sobrecarga de la articulación.
  • Las enfermedades articulares inflamatorias, como la artritis reumatoide, y los antecedentes de infección articular pueden acelerar el daño del cartílago.
  • La edad avanzada y una predisposición familiar reducen la capacidad de reparación del cartílago y aumentan el riesgo.

¿Cómo se manifiestan los síntomas?

El síntoma más frecuente es un dolor profundo en el codo que aparece en los extremos del movimiento; la molestia se nota sobre todo al intentar estirar o doblar por completo el brazo. Con el tiempo, los pacientes notan que no pueden extender completamente el brazo (pérdida de extensión) ni doblarlo del todo. Puede haber una sensación de chasquido o roce (crepitación) durante el movimiento e hinchazón de la articulación. En los casos avanzados, los fragmentos de cartílago y de hueso que se desprenden y quedan sueltos dentro de la articulación (cuerpos libres) pueden causar episodios bruscos de bloqueo o enganche. Los espolones óseos que se forman en la parte posterointerna del codo pueden irritar el nervio vecino y causar entumecimiento y hormigueo en los dedos anular y meñique.

¿Con qué puede confundirse?

La artrosis no es la única causa de dolor y rigidez del codo. El dolor en la cara externa que aumenta con la carga puede confundirse con el codo de tenista, y el dolor en la cara interna, con el codo de golfista; estos son problemas de los tendones y no del cartílago. La sensación de que el brazo falla o se desliza en determinadas direcciones orienta hacia lesiones de los ligamentos del codo, mientras que un entumecimiento progresivo en la cara interna orienta hacia una compresión del nervio cubital. Por ello, la valoración debe tener en cuenta conjuntamente la localización del dolor, el patrón del movimiento perdido y los hallazgos asociados.

Diagnóstico: exploración y pruebas de imagen

El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada y una exploración física. El médico mide la amplitud de movimiento comprobando cuánto puede estirarse y doblarse el brazo, identifica los puntos dolorosos y la crepitación y busca signos relacionados con el nervio cubital. Las radiografías son la prueba de imagen de primera línea y muestran el estrechamiento del espacio articular, los osteofitos y los cuerpos libres. La tomografía computarizada (TC) es especialmente valiosa en la planificación quirúrgica, ya que detalla en tres dimensiones la posición de los espolones óseos y de los cuerpos libres. La RM puede ayudar a valorar el cartílago, los ligamentos y las partes blandas circundantes.

Tratamiento sin cirugía

El tratamiento de la artrosis de codo inicial y moderada es mayoritariamente no quirúrgico; el objetivo es reducir el dolor, conservar el movimiento existente y mantener la calidad de vida. El tratamiento se planifica de forma individual para cada paciente y suele incluir los siguientes componentes.

  • Adaptar el levantamiento de pesos y los movimientos de esfuerzo repetitivos que aumentan el dolor y la rigidez (modificación de la actividad).
  • Tandas cortas de antiinflamatorios, por indicación médica, para reducir el dolor y la inflamación.
  • Un programa de fisioterapia personalizado con estiramientos suaves que conserva la amplitud de movimiento y fortalece los músculos que rodean la articulación.
  • Frío y reposo relativo durante los brotes, con uso de un soporte durante un tiempo breve cuando sea necesario.

Infiltraciones y tratamientos biológicos

Cuando el dolor no cede lo suficiente con los métodos no quirúrgicos, pueden plantearse infiltraciones intraarticulares. Las infiltraciones de corticoides pueden reducir temporalmente el dolor durante los brotes; sin embargo, su efecto tiene una duración limitada y no se recomienda repetirlas con frecuencia. El papel de las infiltraciones biológicas, como el PRP, en la artrosis de codo todavía se está estudiando y la evidencia es limitada, por lo que no garantizan resultados. La decisión sobre las infiltraciones se toma de forma individual, según el estadio de la artrosis, las expectativas del paciente y los tratamientos previos.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía se plantea en los pacientes que no responden al tratamiento no quirúrgico y cuyo dolor y pérdida de movimiento afectan claramente a la vida diaria. La elección del método se personaliza según el estadio de la artrosis, la edad del paciente y sus objetivos de actividad.

  • Desbridamiento artroscópico y liberación osteocapsular: mediante un abordaje mínimamente invasivo se limpian los espolones óseos, se extraen los cuerpos libres que provocan pinzamiento y se libera la cápsula articular rígida para mejorar la amplitud de movimiento.
  • Cirugía abierta: cuando hay osteofitos extensos, una rigidez avanzada o una compresión marcada del nervio cubital, puede preferirse una liberación abierta y, si es necesario, la liberación del nervio.
  • Prótesis articular (artroplastia): se reserva únicamente para pacientes seleccionados con baja demanda física y enfermedad avanzada cuando los demás métodos han sido insuficientes; en pacientes jóvenes y activos se plantea con cautela por sus limitaciones para cargar peso.

Recuperación y rehabilitación

La recuperación varía según el tratamiento aplicado y el estadio de la artrosis. En los programas no quirúrgicos, el objetivo es reducir el dolor y conservar el movimiento en cuestión de semanas; mantener la mejoría depende del ejercicio regular. Tras una liberación artroscópica, los ejercicios de movilidad precoces y regulares son fundamentales para que no se vuelva a perder la amplitud ganada; por ello la rehabilitación empieza inmediatamente después de la cirugía, bajo la supervisión del médico y del fisioterapeuta. El proceso se guía por los objetivos alcanzados más que por un calendario fijo, y se evita una vuelta precoz forzada.

Prevención y pronóstico a largo plazo

No siempre es posible prevenir por completo la artrosis de codo, pero sí frenar su progresión. Adaptar los movimientos que imponen una carga excesiva y repetitiva a la articulación, trabajar con una técnica correcta, mantener fuertes los músculos del brazo y del antebrazo y tratar a tiempo las lesiones del codo protegen la articulación a largo plazo. Para obtener más información sobre el codo y las afecciones relacionadas, puede consultar la sección de cirugía de codo.

¿Cuándo debe consultar al médico?

Deben valorarse el dolor de codo y una pérdida de movimiento creciente que no ceden en unas semanas, que persisten por la noche o en reposo o que afectan a las tareas diarias y al sueño. Un entumecimiento o una debilidad progresivos en la mano, episodios bruscos de bloqueo de la articulación o una deformidad evidente deben examinarse sin demora. Una valoración precoz permite planificar a tiempo las opciones que pueden frenar la progresión. Para la cirugía de codo y para que se valore un problema de codo, puede ponerse en contacto con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Osteoarthritis of the Elbow — AAOS OrthoInfo
  2. Elbow Injuries and Disorders — MedlinePlus (U.S. National Library of Medicine)
  3. Elbow and arm pain — NHS
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La artrosis de codo es una enfermedad articular degenerativa causada por el desgaste del cartílago que recubre las superficies articulares, la formación de espolones óseos en los bordes y la rigidez de la cápsula articular. El dolor al final del movimiento, la rigidez y una pérdida de movimiento que aumenta gradualmente son los hallazgos más típicos.

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