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Rodillas en varo y valgo

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Respuesta breve

Las piernas torcidas son una desviación del eje mecánico de la extremidad inferior, es decir, una mala alineación de la rodilla. En el varo (piernas arqueadas) la carga se desplaza al compartimento interno, y en el valgo (rodillas en X), al externo. Las pequeñas variaciones son frecuentes y no suelen causar síntomas; lo importante es si la desviación sobrecarga un compartimento. Esta página trata la rodilla del adulto, no el arqueamiento fisiológico infantil.

Rodillas en varo y valgo

¿Qué son las piernas torcidas o la mala alineación de la rodilla?

Las piernas torcidas describen una desviación del eje mecánico de la extremidad inferior; dicho de otro modo, una mala alineación de la rodilla. Tiene dos formas principales, y esta página trata la mala alineación en la rodilla del adulto; el arqueamiento fisiológico de la infancia, que suele corregirse por sí solo, es un tema aparte. Una pequeña variación de la alineación es frecuente y en la mayoría de las personas no causa dolor ni síntomas. Lo importante es si la desviación sobrecarga un compartimento de la rodilla.

  • Varo (piernas arqueadas, en forma de «O»): con los tobillos juntos, las rodillas quedan separadas, y la mayor parte del peso corporal pasa por el compartimento interno (medial), que con el tiempo puede sobrecargarse.
  • Valgo (rodillas juntas, en forma de «X»): las rodillas se juntan mientras los tobillos se separan, y el peso corporal se desplaza al compartimento externo (lateral), donde aumenta la carga.

En una rodilla sana, la carga se reparte de forma uniforme sobre la superficie articular. Cuando la alineación se altera, la carga se concentra en un compartimento y somete a tensión el cartílago, el menisco y los ligamentos de ese lado. Para una valoración general de la rodilla y de otros problemas de rodilla, la información general sobre la cirugía de rodilla es un buen punto de partida.

¿Qué la causa y cuáles son los factores de riesgo?

En los adultos, la causa más frecuente de mala alineación es la pérdida de cartílago y de menisco en un compartimento; a medida que se estrecha el espacio articular de ese lado, el eje se desvía progresivamente hacia el varo o el valgo. Las fracturas previas, sobre todo las fracturas de meseta tibial que consolidan desalineadas, pueden cambiar el eje de forma permanente. La insuficiencia de menisco tras una rotura grande o una extirpación, las diferencias estructurales congénitas, los trastornos que reblandecen el hueso y algunas alteraciones del desarrollo también pueden afectar a la alineación. El exceso de peso y la carga repetida de un único compartimento son factores que aceleran el proceso.

¿Cómo aparecen los síntomas?

El aspecto arqueado o en X de las piernas se nota sobre todo al estar de pie o al caminar. En los casos que sí causan síntomas, la queja habitual es dolor en el compartimento sobrecargado, que aumenta al caminar y al subir escaleras, junto con hinchazón, rigidez y cansancio. Con el tiempo pueden añadirse la sensación de que la rodilla se «empuja» hacia fuera o hacia dentro al caminar, dificultad para mantener el equilibrio y una distancia de marcha cada vez menor. También puede aparecer la sensación de diferencia de longitud entre las piernas y un desgaste asimétrico del calzado. Qué movimiento empeora la molestia y cómo afecta a la función diaria es más informativo que el aspecto por sí solo.

¿Con qué problemas se asocia?

La mala alineación, más que una enfermedad en sí misma, es un terreno que deja la rodilla expuesta a otros problemas. Con el tiempo puede desarrollarse una artrosis de rodilla en el compartimento sobrecargado; la relación funciona en ambos sentidos, porque la pérdida de cartílago también altera la alineación. En una rodilla en varo, las estructuras del ligamento colateral lateral y la esquina posterolateral quedan sometidas a tensión, mientras que en una rodilla en valgo se tensa el ligamento colateral medial. Una lesión ligamentosa que cambia el eje aumenta tanto la inestabilidad como el riesgo de desgaste precoz. Por este motivo, al valorar la alineación se revisan conjuntamente el estado del cartílago, del menisco y de los ligamentos.

Diagnóstico: exploración y pruebas de imagen

La valoración comienza observando la postura en bipedestación y la marcha; se exploran el rango de movimiento, los puntos dolorosos, la estabilidad de los ligamentos y el eje en carga. En las pruebas de imagen son imprescindibles las radiografías de rodilla en carga (de pie); además, se utiliza una telerradiografía que muestra toda la pierna en una sola imagen para medir el eje mecánico y el grado de desviación. En casos seleccionados se añade una resonancia magnética (RM) para mostrar el estado del cartílago, del menisco y de los ligamentos y orientar la planificación quirúrgica. El objetivo no es simplemente ver la deformidad, sino determinar cuánto se carga cada compartimento y si es necesaria una corrección.

¿Cómo se planifica el tratamiento?

La decisión terapéutica se personaliza según el grado de desviación, los síntomas, el estado del cartílago y la edad, el nivel de actividad y las expectativas del paciente. Las diferencias leves de alineación que no causan síntomas suelen vigilarse. En los casos con síntomas se prueban primero las medidas no quirúrgicas; cuando no son suficientes y el problema del eje determina el cuadro, se consideran las opciones quirúrgicas. Ningún método sirve para todos; el objetivo es reducir el dolor, conservar la función y, cuando es posible, ayudar a que la articulación dure más.

Opciones de tratamiento no quirúrgico

El objetivo principal del enfoque no quirúrgico es descargar el compartimento sobrecargado y dar soporte a la articulación fortaleciendo los músculos que rodean la rodilla.

  • Control del peso y sustitución de las actividades que sobrecargan por un ejercicio adecuado.
  • Un programa personalizado de fortalecimiento y equilibrio dirigido a los músculos anteriores y posteriores del muslo y a los músculos que rodean la cadera.
  • Prueba, en casos seleccionados, de una rodillera o de plantillas destinadas a desplazar la carga hacia el compartimento opuesto.
  • Control del dolor y de la hinchazón con medicación y, cuando procede, con infiltraciones adecuadas.

Opción quirúrgica: osteotomía

En pacientes más jóvenes y activos, con el cartílago en gran parte conservado y un problema del eje que sobrecarga un compartimento, puede preferirse una osteotomía. En esta operación el hueso se corta de forma controlada para corregir el eje y desplazar la carga al compartimento sano, y se fija con una placa y tornillos. Así se conserva la articulación propia del paciente y puede retrasarse la necesidad de una prótesis. El método puede planificarse junto con un tratamiento del cartílago o del menisco, además de corregir la alineación. Encontrará más detalles en la página sobre la osteotomía de rodilla.

Opción quirúrgica: prótesis parcial o total

Si la pérdida de cartílago se limita a un único compartimento y los demás compartimentos y los ligamentos están sanos, una prótesis parcial (unicompartimental) de rodilla puede corregir la alineación y renovar la superficie articular al mismo tiempo. Cuando el desgaste se ha extendido a más de un compartimento, el movimiento está limitado y se ha desarrollado una artrosis avanzada, puede ser más adecuada una prótesis total de rodilla; en esta operación también se corrige el eje. La elección entre osteotomía y prótesis depende de la edad, el estado del cartílago, el grado de desviación, los objetivos de actividad y los problemas asociados. Los pasos del tratamiento de la artrosis de rodilla se explican en la página sobre el tratamiento de la artrosis de rodilla.

Recuperación y rehabilitación

La recuperación depende de la operación realizada. Tras una osteotomía, el hueso tiene que consolidar, por lo que el apoyo de peso es gradual y controlado, y la rehabilitación se centra en el rango de movimiento, la fuerza muscular y una marcha equilibrada. Tras una prótesis, el movimiento y la marcha suelen poder empezar antes. En ambos casos el programa se planifica de forma individual, y la evolución se guía por los objetivos alcanzados y no por un calendario fijo. Se evita la inmovilización prolongada; un trabajo constante y gradual mejora el resultado.

¿Cuándo debe consultar a un médico?

Un arqueamiento de la pierna cada vez más evidente, un dolor concentrado en un compartimento que no cede con el reposo, una sensación creciente de «empuje» al caminar o una limitación progresiva de la función de la rodilla justifican una valoración médica. Una deformidad marcada tras un traumatismo súbito, la imposibilidad de apoyar peso o una inestabilidad evidente deben valorarse sin demora. Una valoración precoz permite planificar en una fase en la que las opciones de preservación articular son más amplias. Para que valoren un problema de rodilla, puede contactar con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü.

Fuentes y lecturas adicionales

Fuentes seleccionadas utilizadas para preparar esta página:

  1. Bowed Legs (Genu Varum, Blount's Disease) — AAOS OrthoInfo
  2. Osteotomy of the Knee — AAOS OrthoInfo
  3. Arthritis of the Knee — AAOS OrthoInfo
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Las piernas torcidas son una desviación del eje mecánico de la rodilla. En el varo (piernas arqueadas, en forma de «O»), las rodillas quedan separadas y la carga se desplaza al compartimento interno; en el valgo (rodillas juntas, en forma de «X»), las rodillas se juntan y la carga se desplaza al compartimento externo. Una pequeña variación de la alineación es frecuente y en la mayoría de las personas no causa síntomas.

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