Choque femoroacetabular
¿Qué es el choque femoroacetabular (CFA)?
El choque femoroacetabular (CFA) es un contacto anómalo entre la cabeza femoral (la esfera) y el reborde del acetábulo (la cavidad) durante el movimiento, causado por pequeñas diferencias en la forma de los huesos que componen la cadera. Este contacto pinza el labrum y el cartílago del reborde de la articulación, sobre todo en los movimientos que flexionan la cadera y la rotan hacia dentro.
Con el tiempo, este choque repetido puede provocar una rotura del labrum y un daño del cartílago y, si no se trata, puede preparar el terreno para una artrosis precoz de la cadera. El CFA se observa con más frecuencia en personas jóvenes y activas. Para obtener información general sobre los problemas de cadera, puede consultar la página sobre la cadera.
Tipos de CFA: cam, pincer y mixto
- Tipo cam (leva): la unión entre la cabeza y el cuello del fémur no es perfectamente redonda; no puede girar con suavidad dentro del acetábulo y desgasta el cartílago del reborde. Se observa con más frecuencia en deportistas varones jóvenes.
- Tipo pincer (tenaza): existe un exceso de hueso en el reborde del acetábulo; este reborde aplasta el labrum contra el cuello femoral.
- Tipo mixto: las deformidades de tipo cam y pincer coexisten, y es la forma que se ve con más frecuencia en la práctica.
Causas y factores de riesgo
La forma ósea que da lugar al CFA suele desarrollarse durante el crecimiento del esqueleto. El ejercicio no causa el CFA, pero las personas que practican deporte intenso pueden notar los síntomas antes.
- Que los huesos de la cadera desarrollen esta forma durante los años de crecimiento (sobre todo en el tipo cam).
- Deportes de alta exigencia en la adolescencia que cargan la cadera de forma repetida (fútbol, hockey, artes marciales).
- Antecedentes familiares de CFA o de problemas precoces de cadera, y su aparición tras algunas afecciones del desarrollo de la cadera.
Síntomas
Los síntomas suelen comenzar de forma insidiosa y se desencadenan con determinados movimientos. El dolor se nota sobre todo en la ingle; a veces los pacientes describen su localización rodeando con la mano el lateral de la cadera en forma de C.
- Dolor en la ingle que puede extenderse al lateral de la cadera y al muslo.
- Dolor que aumenta al flexionar la cadera y rotarla hacia dentro, y al ponerse en cuclillas, girar y pivotar.
- Rigidez tras estar sentado mucho tiempo y dolor al levantarse.
- En algunos pacientes, sensación de enganche o bloqueo y limitación del movimiento.
Afecciones que pueden confundirse con el CFA
El dolor de ingle y de cadera tiene muchas causas, y la exploración y las pruebas de imagen permiten distinguirlas. En la displasia de cadera, el problema no es el choque, sino un acetábulo poco profundo que cubre de forma insuficiente la cabeza femoral; ambos cuadros a veces coexisten y sus enfoques de tratamiento son diferentes.
Una rotura del labrum suele acompañar al CFA y rara vez es por sí sola el problema principal. El dolor inguinal del deportista, las distensiones de los músculos abdominales y de la ingle, la bursitis de cadera y el dolor referido desde la zona lumbar producen síntomas parecidos, por lo que el diagnóstico no se basa solo en los síntomas, sino en pruebas de imagen que muestran la estructura de la cadera.
Diagnóstico: exploración y pruebas de imagen
El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración física. Se utilizan varias pruebas en conjunto para valorar la localización del dolor, los movimientos que lo provocan y el rango de movimiento.
- Prueba de choque: la aparición de dolor en la ingle al llevar la rodilla hacia el pecho y rotar la cadera hacia dentro hace pensar en un CFA.
- Radiografía: se valora la forma ósea de la unión cabeza-cuello del fémur y del reborde acetabular; pueden verse hallazgos de tipo cam y pincer.
- Resonancia magnética (artro-RM cuando es necesario): es el estudio más valioso para mostrar el estado del labrum y del cartílago.
- Como ayuda diagnóstica, una infiltración de anestésico local dentro de la articulación puede ayudar a saber si el dolor procede de la cadera.
Tratamiento no quirúrgico
El tratamiento suele comenzar con medidas no quirúrgicas. El objetivo es reducir la mecánica que provoca el dolor y mejorar el soporte de los músculos que rodean la cadera.
- Modificación de la actividad: limitar temporalmente los movimientos que flexionan y rotan mucho la cadera y que provocan dolor.
- Fisioterapia: un programa que fortalece los músculos de la cadera y del tronco (core) y mejora el control del movimiento.
- Medicación antiinflamatoria de corta duración, según la indicación médica, para controlar el dolor y la inflamación.
Las infiltraciones intraarticulares pueden ayudar al diagnóstico y aliviar temporalmente en casos seleccionados, pero no cambian la forma ósea que causa el choque. Si los síntomas persisten a pesar del tratamiento no quirúrgico, se valora la cirugía.
Ejercicio y rehabilitación
El objetivo de la fisioterapia es dar soporte a la articulación con los músculos que rodean la cadera y corregir los patrones de movimiento que aumentan el choque. El programa se individualiza según los síntomas del paciente y se evitan los movimientos que fuerzan una flexión profunda y una rotación dolorosas.
- Fortalecer los abductores de la cadera y los músculos de la parte posterior de la cadera para mejorar el control de la pelvis al caminar y al ponerse en cuclillas.
- Trabajo de estabilización del core dirigido a los músculos del tronco y del abdomen.
- Ejercicios de rango de movimiento y de flexibilidad en direcciones que no pinzan la cadera.
- Revisar y ajustar la técnica de los movimientos propios de cada deporte.
Tratamiento quirúrgico: artroscopia
La cirugía se plantea en los pacientes cuyos síntomas persisten a pesar del tratamiento no quirúrgico y en los que las pruebas de imagen muestran un problema estructural con daño del labrum y del cartílago. Hoy en día, en la mayoría de los casos se prefiere la artroscopia de cadera.
En la artroscopia se accede a la articulación a través de pequeñas incisiones con una cámara e instrumentos; se recorta el exceso de hueso para remodelar la unión cabeza-cuello del fémur y el reborde acetabular (osteoplastia), y el labrum roto se repara o se vuelve a fijar. En las deformidades avanzadas o complejas puede ser necesaria, en casos seleccionados, una cirugía abierta. El objetivo de la cirugía es reducir los síntomas y frenar la progresión del daño articular; si el daño es avanzado, puede que la cirugía no lo resuelva por completo y puede aparecer una artrosis de cadera.
Recuperación y vuelta al deporte
En el periodo inicial tras la artroscopia, el apoyo del peso se limita con muletas y se realiza un trabajo gradual del rango de movimiento. La fisioterapia comienza pronto para recuperar la fuerza muscular y el control del movimiento.
La vuelta al deporte se guía por criterios como el movimiento sin dolor, la recuperación de la fuerza muscular y una calidad de movimiento controlada, y no por una fecha fija. El tiempo de recuperación varía según el procedimiento realizado y las reparaciones asociadas.
¿Cuándo debe consultar a un médico?
Valorar pronto el dolor de cadera amplía las opciones de tratamiento mientras el labrum y el cartílago siguen conservados.
- Su dolor de ingle dura ya varias semanas y aumenta al ponerse en cuclillas, al girar o al estar sentado mucho tiempo.
- Nota enganches, bloqueos o una limitación marcada del movimiento de la cadera.
- Practica deporte de forma activa y el dolor de cadera afecta a su rendimiento y a su vida diaria.
Para que valoren su cadera, puede contactar con el Prof. Asoc. Dr. Serkan Sürücü; también puede consultar las demás afecciones tratadas dentro de la cirugía de cadera.
